00:00

El Pueblo

Rubikon es el nombre del pueblo. Tiene cuatro cerraduras y ninguna se abre con la misma cabeza que la anterior.

Se juega de pie, con una mano y sin papel. Cinco minutos.

Cerradura 1 · Rebelión en la Granja

La cuenta del gallinero

Las gallinas llevan la cuenta de los huevos en la pared del establo. Hoy toca escribir la cifra del domingo.

Lun2 Mar3 Mié5 Jue8 Vie12 Sáb17 Dom?

¿Cuántos huevos hay el domingo?

Cerradura 2 · El Secreto de Magallanes

Cuaderno de bitácora

La última página está escrita en cifra de navegante. Cada pareja de números es una posición en la carta: primero la fila, después la columna.

La carta: filas del 1 al 6, columnas del 1 al 6
123456
1 ABCDEF
2 GHIJKL
3 MNÑOPQ
4 RSTUVW
5 XYZ123
6 456789

45 · 23 · 13 · 43
34 · 41 · 23 · 11

Ocho posiciones. Un nombre.

Cerradura 3 · The Room 745

El teclado gastado

Nadie recuerda el código de la puerta, pero cuatro teclas han perdido la pintura de tanto usarlas.

12 (gastada)34 (gastada)5 (gastada)678 (gastada)9

En la libreta del conserje hay cuatro anotaciones:

  • Las cuatro teclas gastadas se usan una sola vez.
  • El código empieza por cifra par.
  • Las dos primeras cifras suman 7.
  • La última cifra es la mayor de las cuatro.

Cerradura 4 · Cerrojo maestro

El cubo desplegado

El cerrojo del pueblo es un cubo abierto en cruz. Lleva una frase grabada en el canto:

«Dos caras que se dan la espalda suman siempre lo mismo.»

Al plegarlo, ¿qué número esconde la cara vacía?

Cerrojo abierto

Has entrado sin llave

Nueve. Como las nueve campanadas que en Willowbend nadie quiere oír completas.

Tiempo—

Pistas usadas0

Cerraduras4 / 4

Tu recompensa

El Paso del Rubikon

El código de quien abrió el cerrojo desde la acera: un 10 % de descuento.

ELPUEBLO

Se canjea al reservar. Introdúcelo en el campo de descuento del formulario. Si la reserva ya está confirmada, no se puede aplicar después.

  • Solo para partidas de miércoles y jueves.
  • Únicamente en reservas hechas por la web.
  • No acumulable con otras promociones.

Próximamente · La Peste

«El mal no llegó a Rubikon. Alguien lo dejó entrar.»

Reservar sala ¿Dudas? Escríbenos por WhatsApp